Más de Antenas y el peligro que suponen

Abril 28, 2008

LOS PELIGROS DE LA TELEFONÍA MÓVIL

Múltiples investigaciones sugieren que la exposición prolongada a las radiaciones de la telefonía móvil puede provocar trastornos cerebrales, cataratas, Alzheimer, pérdida de memoria, insomnio o intensos dolores de cabeza.

“Las autoridades sanitarias advierten que hablar por un teléfono móvil o vivir cerca de las antenas de repetición puede ser perjudicial para su salud”.

En los últimos años hemos asistido al increíble “boom” de la telefonía móvil sumidos en la ambivalencia de algo que empezó resultando raro, extraño y caro para terminar convirtiéndose en uno de los elementos más cotidianos e, incluso, imprescindibles para tantísima gente. La telefonía móvil nos fascina día a día con las ilimitadas posibilidades de comunicación que permite.

Pero, para desgracia de muchos usuarios y de la población en general, la tecnología que permite el funcionamiento de tal sistema -basada en emisiones electromagnéticas en la banda de las microondas- no resulta del todo inocua y -por lo que se refleja de las múltiples investigaciones llevadas a cabo- una exposición prolongada a tales radiaciones llega a crear serios trastornos cerebrales, cataratas, Alzheimer, pérdida de memoria, insomnio o intensos dolores de cabeza. Las evidencias científicas más recientes llevan pues a plantearnos la telefonía móvil como perniciosa para la salud, parangonándola con el pernicioso hábito de fumar, sobre todo desde que un comité gubernamental de Gran Bretaña ha planteado la exigencia de que los fabricantes informen a los usuarios de teléfonos móviles de los riesgos que para su salud puede entrañar el uso de tales aparatos y la exposición a las radiaciones electromagnéticas que emiten, especialmente cuando son utilizados en zonas con escasa cobertura y con el empleo de los sets “manos libres”, los cuales en principio parecía que minimizaban el riesgo cuando se acaba de saber que incluso pueden acrecentarlo (ver recuadro).
El paralelismo entre la “móvil-adicción” y el tabaquismo también puede establecerse en los perjuicios sobre la población pasiva. Pues si bien hace años que se constataron los problemas de salud de los fumadores pasivos -quienes sin fumar conviven con fumadores o trabajan en ambientes donde respiran habitualmente el humo del tabaco - ahora se empiezan a observar los efectos alteradores de la salud en la población expuesta a las microondas procedentes de las antenas repetidoras de telefonía móvil, sean o no usuarios del sistema.

LA DEJADEZ DE LAS AUTORIDADES

Lo más preocupante es la indefensión y el vacío legal existente ante la creciente e imparable amenaza. Durante los últimos años, el uso del teléfono móvil ha experimentado un crecimiento exponencial y en algunos países el número de teléfonos móviles supera ya al de los teléfonos fijos.

El número de afectados pasivos se incrementa día a día por el simple hecho de que para que funcionen los teléfonos móviles y dispongan de la suficiente cobertura precisan de una amplia red de antenas repetidoras o “enlaces celulares” que, como su nombre indica, actúan como células dando cobertura y facilitando la comunicación de los teléfonos móviles. Para ello -dado el gran número de operadoras de telefonía móvil- se está cubriendo de antenas todo el planeta y especialmente las zonas pobladas y urbanizadas. En la práctica, por el hecho de existir diversas operadoras de telefonía móvil estamos asistiendo a una carrera contrarreloj en la que de forma desordenada y apenas sin control -e incluso fuera de la legalidad- se multiplican a diario el número de antenas sobre las azoteas de los edificios más altos, en torres ubicadas en solares desocupados o en espacios naturales sobreelevados. Dado el gran negocio que supone, las compañías de telefonía móvil pagan elevadas sumas de dinero en concepto de alquiler del espacio donde ubican la antena por lo que no hallan demasiadas dificultades para su colocación, excepto allí donde la población está más informada y opta antes por proteger su salud que su bolsillo.

La gran inquietud creada en torno a la telefonía móvil y a los potenciales daños para la salud que supone la exposición a tales radiaciones ha suscitado la movilización tanto de particulares afectados por la instalación de antenas cercanas a su domicilio como por parte de investigadores interesados en llegar a conclusiones claras respecto a los efectos nocivos señalados.

Algunas iniciativas ciudadanas contrarias a la instalación de antenas de repetición cercanas a viviendas habitadas han conseguido la cancelación de los pertinentes permisos en varios municipios pero es muy raro. Los activistas por vias menos ortodoxas consiguen mas resultados jeje (antencion no es un llamado a “desactivar” antenas en xalapa)

ESTUDIOS… ¿CONTRADICTORIOS?

Por un lado, hay muchos estudios con resultados claramente significativos como el realizado en Australia por el Dr. Michel Rapacholi, en el que cientos de ratones transgénicos especialmente sensibles a los linfomas fueron expuesto a radiaciones pulsantes de 900 mhz. en períodos de 30 minutos diarios durante 18 meses observándose que el 43% desarrolló linfomas mientras que sólo ocurría en un 22% de los ratones de control no expuestos a tales microondas. Las investigaciones más recientes están descubriendo que la exposición del cerebro a las microondas de la telefonía móvil produce un incremento de la permeabilidad de la barrera hematoencefálica exponiendo al cerebro a mayor número de sustancias tóxicas dañinas. Una de estas investigaciones ha sido realizada en Suecia por los profesores Salford, Person y Brun -de la Universidad de Lund- y muestra cómo la exposición del cerebro a las microondas emitidas por los sistemas de telefonía móvil puede generar filtración de albúmina a través de la barrera hematoencefálica.

Pero también es cierto que existen otras investigaciones que no hallan relación entre tales radiaciones y problemas de salud; eso sí, la mayoría de ellas están financiadas por las propias compañías de telefonía móvil.

Paralelamente al debate suscitado, existe una política de silencio informativo cuyo objetivo prioritario es el de no alarmar a la población; pero, sobre todo, se intenta no crear obstáculos o frenar la expansión de un negocio que ya mueve billones de dólares en los cinco continentes.

Algunos analistas nos hablan sin tapujos de que nos hallamos ante un impune atentado contra la salud y el medioambiente cuyas dimensiones reales y alcance -a corto o largo plazo- son imprevisibles. De hecho, así lo reconoce implícitamente el propio ministro alemán de comunicaciones, Sr. Bosch, cuando afirma que “las acaloradas discusiones acerca de la energía nuclear es posible que nos parezcan una suave brisa en comparación con lo que va a representar el tema de las redes de repetidores de telefonía móvil”.

Quienes sí se curan en salud son algunas de las compañías de seguros más importantes, que ya se han apresurado a excluir de sus coberturas “los riegos de las radiaciones electromagnéticas”. Teniendo en cuenta que según las autoridades sanitarias esas radiaciones no son un peligro de salud, ¿qué ha hecho que las compañías de seguros reaccionen de esa forma y tan rápidamente? ¿Usted qué cree?

INDEFENSIÓN CIUDADANA

Todo esto nos demuestra la gran indefensión en que viven la mayoría de los ciudadanos, tanto quienes no sentimos la necesidad de hacer uso del teléfono móvil y a pesar de ello nos vemos expuestos a las omnipresentes radiaciones de las antenas repetidoras como, sobre todo, quienes por uno u otro motivo deben hacer uso regular de tales teléfonos.

¿por qué si se constatan evidencias de efectos negativos o potencialmente negativos -tanto a corto como a largo plazo- de la exposición a las microondas emitidas por los teléfonos móviles no se advierte a los usuarios de los posibles riesgos a los que se exponen -como sucede con el tabaco- para que al menos se limite su uso?

La pregunta empieza a tener respuesta al leer la reciente noticia difundida por la agencia de noticias Europe Today. Porque en ella se explica que en Gran Bretaña los teléfonos móviles llevarán a partir de ahora advertencias sobre sus posibles riesgos para la salud siguiendo las indicaciones de un comité gubernamental sobre seguridad de la telefonía móvil.
Comité que exigirá a las compañías de teléfonos móviles dar a los consumidores más información sobre los peligros de las radiaciones a las que se exponen. Las advertencias deberán informar, por ejemplo, sobre cuánto tiempo puede usarse el teléfono sin que ello conlleve riesgo. Este comité empezó a trabajar el año pasado cuando se hicieron públicos los informes que alertaban de que los móviles podían provocar pérdida de memoria, cáncer o Alzheimer.

¿QUÉ HACEN LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS?

En VERACRUZ NADA aunque esto es general en todo el país

¿por qué no se legisla al respecto a fin de minimizar los daños en la salud pública?
Lógicamente, todos sabemos que legislar es un tema complejo y que deben existir claras e irrefutable evidencias para poder tomar ciertas decisiones. Por ello, ante la creciente preocupación ciudadana y las claras y preocupantes evidencias de algunos estudios publicados.

En la Comunidad Europea se acaba también de hacer público un proyecto de investigación conjunta denominado Reflex que contará con la participación de nueve centros de investigación de Alemania, España, Francia, Gran Bretaña y Suecia, los cuales analizarán los posibles peligros del uso generalizado de los teléfonos móviles. En el proyecto intervienen especialistas de disciplinas tan diversas como la Medicina, la Ingeniería o la Biología.

Bienvenida sea toda esa avalancha de investigaciones. Y esperemos que los intereses económicos no primen sobre los intereses sociales y de salud condicionando las conclusiones. Los resultados están encaminados a despejar las serias dudas suscitadas y deben llevar a la necesaria regulación de la situación actual -en caso de demostrarse las sospechas-. Mientras tanto, deberemos mantener la máxima precaución y seguir las recomendaciones posibles, que son: el mínimo uso del teléfono móvil y el alejamiento de las antenas repetidoras. De hecho, no existen sistemas realmente seguros de protección de las radiaciones.

Todos los esfuerzos realizados por las compañías para proteger al usuario de las radiaciones emitidas por el teléfono móvil no han dado soluciones adecuadas y exentas de riesgo. Para colmo, la única opción que podíamos plantear, la del alejamiento del aparato -sobre todo de la antena- de la cabeza del usuario mediante el uso del sistema “manos libres”, ha demostrado no sólo que no reduce el riesgo sino que incluso lo aumenta, según unas investigaciones preliminares publicadas por la revista británica Which? en las que se constata que, por un fenómeno de resonancia, el cable con el audífono y micrófono llega incluso a triplicar las dosis de radiación recibidas por el cerebro.

ADVIERTEN QUE EL USO DE MÓVILESPODRÍA SER PERJUDICIAL LOS NIÑOS

Un estudio patrocinado por el Gobierno británico advierte que los teléfonos móviles podrían tener efectos biológicos indeseables en los niños porque su sistema inmunitario no está aún plenamente desarrollado. Sin embargo, como todavía no se ha demostrado oficialmente que las microondas generadas por los móviles sean dañinas para la salud, lo único que el Ministerio de Salud británico se ha limitado a hacer es aconsejar a la población que no exponga a sus hijos a los teléfonos móviles salvo que sea estrictamente necesario. Mientras tanto, el ejecutivo ha ordenado una nueva ronda de investigaciones a fin de confirmar lo que hasta la fecha es tan sólo una sospecha. Hay que dar tiempo -suponemos- a que las compañías de telefonía móvil se expandan aún más. Si luego se demuestra que millones de personas han padecido daños en sus cerebros siempre cabrá el recurso de alegar que el asunto no estaba claro… e intentar eludir responsabilidades.


Di No a las Antenas!!!

Abril 28, 2008

ENFERMEDADES POR ONDAS ELECTROMAGNETICAS

Hoy vamos a ver las enfemedades que causan los campos electromagnecticos, y esto no lo digo yo el niño paranoico, lo dice el doctor Darío Acuña Castroviejo, catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, investigador español de prestigio internacional


Les voy a informar en esta ocasión, que los campos electromagnéticos son ondas que de continuo recibe y emite la antena. Son ondas microondas entre 850 y 950 megahercios, que son capaces de atravesar todo tipo de objetos: Muros de hormigón, paredes, edificios todo SER, animal ó vegetal.

Gracias al doctor Dario Acuña Castroviejo, catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, investigador español de prestigio internacional; ha hecho un informe científico sobre los efectos de los campos electromagnéticos en el sistema endocrino humano y patologías asociadas.
Comenta que las ondas electromagnéticas generadas por las corrientes eléctricas y por las microondas, interfieren y distorsionan el funcionamiento normal del organismo.
Los principales efectos perjudiciales de la exposición a campos electromagnéticos son los siguientes:

TRASTORNOS NEUROLÓGICOS: irritabilidad, cefalea, astenia, hipotonía, síndrome de hiperexcitabilidad, somnolencia, alteraciones sensoriales, temblores y mareos.

TRASTORNOS MENTALES: alteraciones del humor y del carácter, depresiones y tendencias suicidas.

TRASTORNOS CARDIOPULMONARES: alteraciones de la frecuencia cardiaca, modificaciones de la tensión arterial y alteraciones vasculares periféricas.

TRASTORNOS REPRODUCTIVOS: alteraciones de ciclo menstrual, abortos, infertilidad y disminución de la libido sexual.

INCREMENTO DEL RIESGO DE ALGUNOS TIPOS DE CÁNCER: leucemias agudas y los tumores del sistema nervioso central de la infancia

TRASTORNOS DERMATOLÓGICOS: dermatitis inespecíficas y alergias cutáneas.

TRASTORNOS HORMONALES: alteraciones en el ritmo y niveles de melatonina, substancias neurosecretoras y hormonas sexuales.

TRASTORNOS INMUNOLÓGICOS: alteraciones del sistema de inmunovigilancia antiinfecciosa y antitumoral.


Engaño climatico 19,000 cientificos lo rechazan

Abril 28, 2008

19000 científicos han firmado ya la petición para rechazar el engaño del cambio climático

Dice la petición:

“Instamos al Gobierno de los Estados Unidos a rechazar el acuerdo sobre el calentamiento global que fue escrito en Kyoto, Japón en Diciembre de 1997 y otras propuestas similares. Los límites propuestos a la emisión de gases del efecto invernadero dañan el medioambiente, limitan el avance de la ciencia y la tecnología y dañan la salud y el bienestar de la humanidad.

No hay evidencia científica convincente de que las emisiones humanas de dióxido de carbono, metano u otros gases del efecto invernadero estén causando o causarán en el futuro próximo un calentamiento catastrófico de la atmósfera de la Tierra y una interferencia sobre el clima de la Tierra. Es más, hay evidencia científica sustancial que demuestra que el aumento del dióxido de carbono produce muchos efectos beneficiosos sobre las plantas y animales de la Tierra.”

La petición no puede ser firmada por Internet pero se puede obtener aquí una copia del documento a firmar para enviar por correo.

Para ver a los firmantes de este documento

Fuente: http://trinityatierra.wordpress.com


Orgonito abunden en esto aqui va otra cosa..

Abril 28, 2008

¿Orgonito?

La palabra orgonito viene de “orgón” y es una sencilla tecnología, inspirada en el trabajo de Wilhelm Reich y perfeccionado por Don Croft. Transmuta (purifica) las energías de orgón muerto o negativo (DOR) a orgón neutral (OR) u orgón positivo (POR).

Con tan solo utilizar dispositivos construidos con orgonito, es posible terminar con los chemtrails (estelas de químicos lanzada por jets) presentes en el cielo (No hay chemtrails en Xalapa; Ver., hasta nuevo aviso… Pero existen testigos que en el Cofre de perote continuamente se pueden observar ¿será el causante del cambio del clima en la zona?), también desactivar proyectos tales como HAARP, torres de “celulares” y otros horribles programas, y finalmente reestablecer balance en las energías del planeta y al mismo tiempo sanarlo. Es posible también destruir la llamada Nuevo Orden Mundial (NEW WORLD ORDER) y todo lo relacionado al “NEW AGE MOVEMENT” y obtener nuestra soberanía como seres humanos.

En los ultimos tiempos el clima en nuestra ciudad ha variado drásticamente, podriamos mencionar muchas posibles causas, pero lo cierto es que en en los últimos tiempos las tecnologías de telecomunicaciones se han multiplicado exponencialmente, ahora podemos ver por todos lados antenas de telefonia móvil, que esta comprobado elevan la temperatura del ambiente en varios grados, aumentan el indice de cáncer en la población y es el principal causante de los niveles altos de estrés y depresión en los habitantes de la ciudad, el gobierno local hace caso omiso y otorga permiso para el establecimiento de las antenas de telefonia móvil sin tomar en cuenta la cantidad de pruebas y permisos que se deben de acreditar para la colocación de tales intrumentos del “Nuevo Orden Mundial” incluso algunas de esas “antenas” se colocan en una cercania inferior a 200 metros (debido a la competencia entre compañias prestadoras de servicios) e incluso cerca de nuestras escuelas y hospitales, pero eso si, que felices somos con nuestros celulares…

Mantened Vuestras Mentes Libres!!! investiguen sobre los daños de las supuestas antenas de telefonia celular…


Las Armas del Nuevo Orden Mundial

Abril 28, 2008

Desde el punto de vista militar, el HAARP es un arma de destrucción en masa.

Potencialmente, constituye un instrumento de conquista capaz de desestabilizar sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras de una manera selectiva. En los Estados Unidos, el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP) ha perfeccionado la tecnología como parte de la (”Guerra de las Galaxias”) Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI)

Por Michel Chossudovsky

El importante debate sobre el calentamiento global auspiciado por las Naciones Unidas sólo ofrece una imagen parcial del cambio climático.

Aparte de los desbastadores efectos de las emisiones de los gases de efecto invernadero en la capa de ozono, ahora se puede modificar el clima del planeta como parte de una nueva generación de “armas no mortíferas” ultramodernas. Tanto los estadounidenses como los rusos han desarrollado habilidades para manipular el clima mundial. En los Estados Unidos, el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP) ha perfeccionado la tecnología como parte de la (”Guerra de las Galaxias”) Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI). Pruebas científicas recientes revelan que el HAARP está en total funcionamiento y tiene la capacidad de provocar posibles inundaciones, sequías, huracanes y terremotos.

Desde el punto de vista militar, el HAARP es un arma de destrucción en masa. Potencialmente, constituye un instrumento de conquista capaz de desestabilizar sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras de una manera selectiva. Mientras no haya pruebas fehacientes de que se está utilizando esta tecnología letal, seguramente las Naciones Unidas debería tratar el tema de “la guerra ambiental” junto a los debates sobre las consecuencias climáticas de los gases de efecto invernadero…

A pesar del amplio conocimiento científico, el asunto de las manipulaciones climáticas deliberadas con fines militares nunca ha formado parte explícitamente del orden del día de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Ni las delegaciones oficiales ni los grupos ecológicos que participaron en la Conferencia de La Haya sobre Cambio Climático (CO6) (Noviembre 2000) han planteado el amplio tema de “la guerra climática” o “las técnicas de modificación ambiental (ENMOD)” como elemento importante en la comprensión del cambio climático. El conflicto entre negociadores oficiales, ecologistas y grupos de presión que representan a negocios estadounidenses se centra en la rotunda negativa de Washington a cumplir los compromisos sobre la reducción de dióxido de carbono, contraídos de conformidad con el Protocolo de Kyoto en 1997.

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(1) Los efectos de las tecnologías militares sobre el clima mundial no son motivos de discusión o preocupación.

Los debates en curso, que a penas tratan el tema de los gases de efecto invernadero, benefician los objetivos estratégicos y de defensa de Washington. “Guerra climática” La doctora Rosalie Bertell, reconocida mundialmente, confirma que los científicos militares estadounidenses …están utilizando los sistemas climáticos como un arma potencial. Los métodos incluyen el aumento de la intensidad de las tormentas y la desviación de ríos de vapor en la atmósfera del planeta con el objetivo de provocar sequías o inundaciones.

(2) Ya en los años setenta, el ex asesor de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski había previsto en su libro “Between Two Ages” (entre dos eras) que: “La tecnología pondrá a disposición, de los líderes de las principales naciones, técnicas para llevar a cabo una guerra secreta, de la cual sólo habrá que evaluar a un mínimo número de las fuerzas de seguridad… Las técnicas de modificación pudieran emplearse para provocar largos periodos de sequía o de tormenta.” Marc Filterman, ex oficial militar francés, esboza varios tipos de “armas no convencionales” que utilizan frecuencias radiales. Se refiere a “la guerra climática”, e indica que los Estados Unidos y la Unión Soviética ya habían “acumulado los conocimientos especializados necesarios para desencadenar repentinos cambios climáticos (huracanes, sequías) a principios del decenio de 1980.

(3) Estas tecnologías “ocasionan perturbaciones atmosféricas mediante la utilización de ondas de radares de Frecuencia Extremadamente Baja (ELF)”.

(4) En un estudio de simulación de futuros “escenarios” de defensa, llevados a cabo para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se pide que: “Las fuerzas aeroespaciales estadounidenses están obligadas a “controlar el clima” mediante el aprovechamiento de las nuevas tecnologías y la aplicación del desarrollo de esas tecnologías en la guerra… Desde el aumento de las operaciones amistosas o la interrupción de las del enemigo mediante la modificación en pequeña escala de los regimenes meteorológicos naturales, hasta el dominio total de las comunicaciones a escala mu! ndial y el control contraespacial, la modificación del clima proporciona al soldado una amplia variedad de posibles opciones para derrotar o coaccionar al adversario…En los Estados Unidos, es probable que la modificación del clima llegue a ser parte de la política de seguridad nacional con aplicaciones tanto dentro como fuera del país. Nuestro Gobierno continuará con esta política, en dependencia de sus intereses, a varios niveles.

(5) PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN DE AURORA ACTIVA DE ALTA FRECUENCIA (HAARP) El Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP), con sede en Gokoma, Alaska, dirigido en conjunto por la Fuerza Aérea y la Marina de Guerra estadounidenses, es parte de una nueva generación de armas ultramodernas concebidas en el marco de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) de los Estados Unidos. Este programa, ejecutado por la Air Force Research Laboratory’s Space Vehicles Directorate (dirección de vehículos espaciales del laboratorio de investigación de la fuerza aérea), constituye un sistema de antenas de gran potencia capaces de crear “modificaciones locales controladas en la ionosfera.” El científico Dr. Nicholas Begich, quien participa activamente en la campaña pública contra el HAARP, describe el HAARP de la siguiente manera: “Es una tecnología altamente poderosa de emisión de haces de ondas radiales que eleva zonas de la ionosfera (la capa superior de la atmósfera) concentrando un haz y calentando esas zonas. Entonces las ondas electromagnéticas rebotan hacia la tierra y arrasan con todo, vivo o muerto.”

(6) La doctora Rosalie Bertell describe el HAARP como “un calentador gigante que puede causar importantes alteraciones a la ionosfera, al crear no solamente agujeros, sino también grandes incisiones en la capa protectora que impide que las radiaciones mortales bombardeen el planeta.”

(7) Opinión Pública confusa El HAARP se ha mostrado a la opinión pública como un programa de investigación científica y académica. Sin embargo, documentos militares de los Estados Unidos indican que el objetivo del HAARP es “explotar la ionosfera para fines del Departamento de Defensa”.

( 8) Sin referirse al programa HAARP explícitamente, un estudio de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se refiere al uso de “modificaciones ionosféricas inducidas” como un medio de alterar los regímenes meteorológicos así como de afectar las comunicaciones y el radar enemigos.

(9) De acuerdo con la doctora Rosalie Bertell, el HAARP es parte de un sistema integrado de armas, que trae consecuencias desvastadoras para el medio ambiente: “Está relacionado con cincuenta años de programas intensivos y cada vez más destructivos, creados para comprender y controlar la atmósfera superior. Sería precipitado no asociar el HAARP a la construcción del laboratorio espacial que los Estados Unidos están planificando de forma independiente. HAARP forma parte integrante de una larga historia de investigación y desarrollo espaciales de carácter deliberadamente militar. Las consecuencias militares que resultan de la combinación de estos proyectos son alarmantes… La capacidad de combinar el HAARP, el Laboratorio Espacial y el cohete, para generar grandes cantidades de energía, comparable con una bomba nuclear, en cualquier lugar de la tierra mediante rayos láser y haces de partículas, es escalofriante. Es probable que el proyecto se venda al público como un escudo espacial contra las armas venideras, o, para los más crédulos, un dispositivo para reparar la capa de ozono.

(10) Además de la manipulación del clima, el HAARP tiene varios usos conexos: “El HAARP podría contribuir al cambio climático mediante el bombardeo intensivo a la atmósfera con rayos de alta frecuencia…La devolución de ondas de baja frecuencia a una alta intensidad también podría afectar el cerebro de las personas, y no se podrían descartar los efectos en los movimientos tectónicos.

(11) De manera más general, el HAARP tiene la capacidad de modificar el campo electromagnético del planeta. Forma parte de un arsenal de “armas electrónicas” que los investigadores militares estadounidenses consideran como una “guerra más gentil y amable”.

(12) LAS ARMAS DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL El HAARP forma parte del arsenal del Nuevo Orden Mundial en el marco de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI). Desde los puntos militares principales de los Estados Unidos, se podrían desestabilizar potencialmente economías nacionales enteras utilizando las manipulaciones del clima. Lo que es más importante, esta última podría ponerse en práctica sin el conocimiento del enemigo, a un costo mínimo y sin emplear personal y equipamiento militares como en una guerra convencional. El uso de HAARP, si se llega aplicar, podría traer consecuencias potencialmen! te devastadoras para el clima mundial. Para satisfacer los intereses económicos y estratégicos de los Estados Unidos, se podría utilizar para modificar el clima de manera selectiva en diferentes partes del mundo, lo que provocaría la desestabilización de los sistemas agrícolas y ecológicos. También es importante indicar que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha asignado considerables recursos al desarrollo de sistemas de inteligencia y vigilancia para los cambios climáticos. La NASA y la Nacional Imagery and Mapping Agency (NIMA) (agencia nacional de obtención de imágenes y cartografía) del Departamento de Defensa están trabajando en “la obtención de imágenes para el estudio de las inundaciones, erosiones, peligro de deslizamiento de tierra, terremotos, zonas ecológicas, pronósticos meteorológicos y cambios climáticos” con datos transmitidos desde satélites.

(13) La apatía política de las Naciones Unidas De acuerdo con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) firmada en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992: “De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional, los Estados tienen… la responsabilidad de velar por que las actividades realizadas dentro de su jurisdicción o bajo su control no causen daños al medio ambiente de otros Estados o de zonas que estén fuera de los límites de la jurisdicción nacional.”

(14) También vale la pena recordar que una Convención Internacional ratificada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1997 prohíbe “el uso militar u otro de naturaleza hostil de las técnicas de modificación ambiental que provoquen efectos generalizados, duraderos o severos”. (15) Tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética fueron signatarios de la convención. La Convención define las “‘técnicas de modificación ambiental’ como si se tratara de cualquier técnica de cambio, mediante la manipulación deliberada de los procesos naturales, la dinámica, composición o estructura de la Tierra, así como su biota, litosfera, hidrosfera y atmósfera o del espacio ultraterrestre”.

(16) Entonces, ¿por qué las Naciones Unidas, pasando por alto la Convención ENMOD celebrada en 1997 y su propia Carta, decidieron excluir de su agenda los cambios climáticos que se derivan de los programas militares? Parlamento europeo reconoce la repercusión del proyecto HAARP En febrero de 1998, en respuesta a un informe de la señora Maj Brito Theorin (miembro del Parlamento Europeo por Suecia y defensora de la paz durante mucho tiempo), el Comité del Parlamento Europeo de Política de Relaciones Exteriores, Seguridad y Defensa celebró audiencias públicas en Bruselas sobre el programa HAARP.

(17) La “Propuesta de Resolución” del Comité presentada al Parlamento Europeo es la siguiente: “Considera el proyecto HAARP… en virtud de sus trascendentes efectos para el medio ambiente, como una inquietud mundial y exige que un organismo internacional independiente examine sus consecuencias juridicas, ecológicas y éticas… (el Comité) lamenta la reiterada negativa del Gobierno de los Estados Unidos… a prestar declaración ante la audiencia pública… sobre los riesgos ambientales y públicos del programa HAARP.”

(1 8) Sin embargo, la solicitud del Comité de que se redactara un “Libro Verde” sobre “los efectos medioambientales de las actividades militares”, fue rechazada con toda tranquilidad, alegando que la Comisión Europea carece de la jurisdicción necesaria para ahondar en “los vínculos entre el medio ambiente y la defensa”.

(19) Bruselas tenía mucho afán de evitar un enfrentamiento con Washington. Completamente en funcionamiento Aunque no existen pruebas concretas de que HAARP esté siendo usado, los descubrimientos científicos indican que en el presente se encuentra completamente en funcionamiento, lo cual significa que HAARP podría ser en potencia utilizado por el Ejército de los Estados Unidos para modificar selectivamente el clima de de una “nación hostil” o “estado renegado”, con vistas a desestabilizar su economía nacional. Los sistemas agrícolas de los países tanto desarrollados como en desarrollo ya atraviesan por una crisis como resultado de las políticas del Nuevo Orden Mundial, incluidos la liberalización del mercado, el vertimiento de productos en el mercado, y otros. Suficientemente documentado, la “medicina económica” del FMI y el Banco Mundial impuesta al Tercer Mundo y a los países del antiguo bloque soviético ha contribuido en gran medida a la desestabilización de la agricultura nacional. A su vez, las disposiciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) han apoyado los intereses de un puñado de conglomerados occidentales en la esfera de la agricultura y la biotecnología en pos de imponer semillas genéticamente modificadas a los agricultores de todo el mundo.

Es importante comprender la conexión entre los procesos económicos, estratégicos y militares del Nuevo Orden Mundial. En éste contexto, las manipulaciones climáticas que tienen lugar bajo el programa HAARP (ya sea de forma accidental o deliberada) exacerbarían inevitablemente estos cambios debilitando las economías nacionales, destruyendo las infraestructuras y provocando potencialmente la quiebra de los agricultores en vastas zonas. Desde luego, los gobiernos nacionales y las Naciones Unidas deben abordar las posibles consecuencias de HAARP y de otras “armas no letales” para los cambios del clima.

Fuente: http://trinityatierra.wordpress.com


Proyecto HAARP

Abril 28, 2008

Fuente: http://www.formarse.com.ar/conspiraciones/proyecto_haarp.htm

El proyecto es tan controvertido como peligroso. Sus defensores aducen un sinfín de ventajas de carácter científico, geofísico y militar, pero sus detractores están convencidos de que podrían tener consecuencias catastróficas para nuestro planeta, desde arriesgadas modificaciones en la ionosfera, hasta la manipulación de la mente humana.La carta fue publicada el 20 de Noviembre de 1994 en un periódico de Alaska: el Anchorage Daily News. En ella se aludía a peligrosas investigaciones militares (probablemente relacionadas con un invento de Nikola Tesla) en el transcurso de las cuales se habrían estado enviando haces de partículas desde la superficie de la tierra hacia la ionosfera.

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El proyecto al que se hacía referencia no era otro que el High-frequency Active Aural Research Program (Programa de investigación de la aurora activa de alta frecuencia), mas conocido bajo la sigla HAARP, que formaría parte de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) (”Star Wars”.) Su objetivo: modificar las condiciones de la ionosfera introduciendo cambios químicos en su composición (lo que llevaría consigo un cambio climático), o bien bloquear las comunicaciones mundiales. Aquella información debió impresionar al científico Nick Begich, quien junto a la periodista Jeanne Manning se puso inmediatamente manos a la obra para realizar una profunda investigación al respecto.

Fruto de la misma vio la luz el libro “Angels don’t play this harp” (Los ángeles no tocan esta arpa), en el que ambos autores plantean inquietantes hipótesis. Una de ellas, por ejemplo, es que de ponerse en marcha, el proyecto HAARP podría tener peores consecuencias para nuestro planeta que las pruebas nucleares. Laberinto de Intereses Begich y Manning están convencidos de que a través del proyecto HAARP se estaría enviando hacia la ionosfera un haz de partículas electromagnéticas orientadas y enfocadas que estarían contribuyendo a su calentamiento. La versión oficial es, sin embargo, bien distinta. Según ésta, el HAARP es una investigación académica cuyo objetivo es cambiar las condiciones de la ionosfera con el fin de obtener mejoras en las comunicaciones mundiales.

No obstante, después de haber estudiado determinados documentos militares norteamericanos, Begich y Manning aseguran que el objetivo es muy distinto: la explotación de la ionosfera con fines meramente militares. Para evitar la oposición de la opinión publica al proyecto, los militares han jugado otra vez una carta que les suele dar muy buenos resultados: la de la prensa. Así, no resulta raro leer en los periódicos norteamericanos que el HAARP no es esencialmente distintos de otros calentadores ionosféricos que ya funcionan en diferentes partes del mundo, como Arecibo, Puerto Rico, Noruega o la antigua Unión Soviética. Pero mientras la polémica prosigue, también lo hacen las investigaciones por parte de los organismos más interesados en que este proyecto salga adelante: el Ministerio de Defensa de Estados Unidos y la Universidad de Alaska. No podemos olvidar que con la puesta en marcha del mismo, los militares conseguirían un escudo defensivo relativamente barato, mientras que la universidad se apuntaría un tanto relativo a la manipulación geofísica más atrevida que ha tenido lugar desde las explosiones de bombas nucleares en la atmósfera. Tras realizar una serie de pruebas con “éxito”, Alaska conseguiría no solo ser el escenario de los grandes proyectos militares del futuro, sino también un enorme mercado para sus reservas de gas natural. La versión oficial o engañando a la Opinión Pública Begich y Manning cuentan en su libro que los poderes militares de Estados Unidos engañan intencionadamente al público mediante sofisticados juegos de palabras y una desinformación exagerada. El Proyecto HAARP ha sido presentado a la opinión pública como un programa de investigación científica y académica. Los documentos militares estadounidenses parecen sugerir, sin embargo, que el objetivo principal de HAARP es “explotar la ionosfera para propósitos del Departamento de Defensa.” Sin referirse explícitamente al programa HAARP, un estudio de la Fuerza Aérea de los EE.UU. menciona el uso de “modificaciones ionosféricas inducidas” como un medio de alterar los modelos climáticos así como trastornar las comunicaciones y el radar del enemigo. De acuerdo con la Dra. Rosalie Bertell, HAARP forma parte de un sistema integrado de armamentos, que tiene consecuencias ecológicas potencialmente devastadoras. “Se relaciona con cincuenta años de programas intensos y crecientemente destructivos para comprender y controlar la atmósfera superior. Sería precipitado no asociar HAARP con la construcción del laboratorio espacial que está siendo planeado separadamente por los Estados Unidos. HAARP es parte integral de una larga historia de investigación y desarrollo espacial de naturaleza militar deliberada. Las implicaciones militares de la combinación de estos proyectos son alarmantes… La capacidad de la combinación HAARP/Spacelab/cohete espacial de producir cantidades muy grandes de energía, comparable a una bomba atómica, en cualquier parte de la tierra por medio de haces de láser y partículas, es aterradora. El proyecto será probablemente “vendido” al público como un escudo espacial contra la entrada de armas al territorio nacional o, para los más ingenuos, como un sistema para reparar la capa de ozono”. Fuera de la manipulación climática, HAARP tiene una serie de otros usos relacionados: “HAARP podría contribuir a cambiar el clima bombardeando intensivamente la atmósfera con rayos de alta frecuencia. Convirtiendo las ondas de baja frecuencia en alta intensidad podría también afectar a los cerebros humanos, y no se puede excluir que tenga efectos tectónicos”. En forma más general, HAARP tiene la capacidad de modificar el campo electromagnético de la tierra. Es parte de un arsenal de “armas electrónicas” que los investigadores militares de los EE.UU. consideran una “guerra más suave y bondadosa”. Según la versión oficial, las posibilidades del sistema HAARP son muchas. Por ejemplo, dotar a los militares de una herramienta capaz de sustituir el efecto del impulso electromagnético de las bombas nucleares explosionadas en la atmósfera. Asimismo, contribuiría a reemplazar el sistema de comunicaciones con submarinos de muy baja frecuencia por una tecnología más eficaz, a crear un nuevo sistema de radar “mas allá del horizonte”, o a eliminar las comunicaciones en un área muy extensa sin afectar a las de los propios interesados. El HAARP sería también (siempre según la versión oficial) una herramienta eficaz de disuasión que obligaría a revisar buena parte de los acuerdos de paz y no-proliferación de armas nucleares, así como un medio ideal para la prospección de yacimientos de petróleo, gas natural y minerales. Y, entre otras cosas, supondría también un instrumento válido para detectar posibles ataques de aviones o misiles en vuelo bajo (lo cual resulta aún difícil con los radares convencionales). Desde luego, estas utilidades parecen interesantes sobre la base de políticas de defensa nacional que, además, resultarían muy baratas. Sin embargo, el proyecto tiene “otra cara” muy peligrosa, y es precisamente ésta la que Begich y Mannning describen en su libro con el fin de darla a conocer a la opinión pública para que ésta reaccione en contra de la puesta en marcha del proyecto HAARP. Peligro inminente Parece ser que son doce las patentes que forman la médula espinal del proyecto HAARP. Una de ellas, la número 4.686.605, del físico texano Bernard Eastlund, que hace referencia a un “método y un equipo para cambiar una región de la atmósfera, ionosfera y/o magnetósfera”, estuvo clasificada por orden expresa del gobierno durante todo un año.

En realidad, el calentador ionosférico de Eastlund es diferente a otros conocidos hasta la fecha: la radiación de radiofrecuencias (RF) se concentra y enfoca en un punto de la ionosfera, consiguiendo proyectar una cantidad de energía sin precedentes, que puede alcanzar hasta los 10 gigavatios. La enorme diferencia de potencial generada (dicen Begich y Manning) podría cambiar e incluso desplazar la ionósfera, provocando un caos total en las comunicaciones de la tierra, tanto terrestres como marítimas. Así como destruir misiles o aviones, cambiar las condiciones atmosféricas al modificar la absorción de los rayos solares y aumentar las concentraciones de ozono, nitrógeno e incluso afectar negativamente al cerebro.

Sin embargo, éstas no son las implicaciones más peligrosas del HAARP. Hay otras muchas mas graves todavía. En este sentido, Beguich afirma que, con relación al proyecto, existe un informe sobre el desarrollo de un sistema capaz de manipular y trastornar los procesos mentales humanos mediante la radiación pulsada de frecuencias de radio sobre extensas zonas geográficas. El material más completo sobre esta tecnología se encuentra en los escritos de Zbigniew Brzezinski, ex Consejero de Seguridad Nacional con el presidente Carter y con J.F. Mac Donald, consejero científico del presidente Johnson. En ellos se informa sobre el uso de los transmisores de energía para la guerra física y medio-ambiental, y sobre como pueden afectar negativamente a la salud y el pensamiento humano. Otro de los documentos descubiertos por Beguich pertenece a la Cruz Roja Internacional, y en él, este organismo advierte de los efectos perniciosos de la energía radiada. Incluso deja constancia de las bandas de frecuencia que generan estos efectos, que (¿casualmente?) ¡…se corresponde con las gamas que puede transmitir el HAARP…! ¿Un programa de control social? En 1970 Zbigniew Brzezinski avisaba sobre la aparición de una sociedad controlada por la tecnología y dirigida por una elite capaz de influir en los votantes gracias a la superioridad de sus conocimientos científicos. En su libro, Beguich retoma esta idea cuando asegura que, sin los obstáculos presentados por los valores liberales tradicionales, ésta no dudaría en utilizar incluso técnicas capaces de influir en el comportamiento de la gente para afianzar su poder. Pues bien, para algunos este futuro “orwelliano” podría estar acercándose (si es que no está aquí ya) peligrosamente. De acuerdo con un documento donde se explican las posibles aplicaciones de los campos electromagnéticos artificiales en situaciones cuasi-militares, Begich asegura que este tipo de técnicas de control, al igual que los sistemas de seguridad de las bases militares o los métodos anti-persona utilizados en las guerras tácticas, entrarían dentro del amplio radio de acción del Proyecto HAARP. Es mas, según él, los sistemas electromagnéticos podrían ser empleados incluso para provocar trastornos fisiológicos de importancia moderada o grave, tales como distorsiones perceptibles y/o desorientación, y hasta para estimular las capacidades paranormales de determinados individuos. Al parecer, el documento citado explica también otra “ventaja” de estas técnicas tan silenciosas como difíciles de neutralizar: su extensa cobertura mediante un solo sistema.

Finalmente, Begich se pregunta si este impactante documento hace referencia a un proyecto ya en marcha y reviewúa la posibilidad de que se trate del HAARP, puesto que es el transmisor de frecuencias de radio más potente del mundo. Y otro dato muy significativo. Resulta que, según el gobierno de Estados Unidos, uno de los usos del HAARP es su capacidad para localizar yacimientos minerales, silos subterráneos de misiles y túneles, una faceta del proyecto a la que en 1996 el Senado destinó nada menos que 15 millones de dólares. La cuestión es que la frecuencia necesaria para que las radiaciones penetren en la Tierra queda dentro de la banda más asociada con los trastornos de las funciones mentales humanas y, paralelamente, también puede tener efectos negativos sobre las rutas de migración de aves y peces, que siguen sus trayectos dependiendo de campos de energía hasta ahora no alterados. La manipulación del clima Por si fuera poco, a la posible manipulación de las mentes humanas y las modificaciones en la ionosfera habría que sumar nuevos efectos negativos. El propio creador del calentador ionosférico del proyecto HAARP, Bernard Eastlund, asegura que su invento podría, también, controlar el clima. Una afirmación que ha llevado a Begich a concluir que si el HAARP operase al cien por cien podría crear anomalías climatológicas sobre ambos hemisferios terrestres, siguiendo la teoría de la resonancia tan empleada por el genial Nikola Tesla en sus inventos. Un cambio climatológico en un hemisferio desencadenaría otro cambio en el otro hemisferio. Una posibilidad que no se debe descartar, sobre todo a tenor de las opiniones de científicos de le Universidad de Stanford, que aseguran que el clima mundial podría ser controlado mediante la transmisión de señales de radio relativamente pequeñas, a los cinturones de Van Allen.

Por resonancia, pequeñas señales activadoras pueden controlar energías enormes. En este libro Begich se pregunta si estos conocimientos van a ser empleados con fines bélicos o pacíficos, pues, según explica, hay precedentes de lo segundo precisamente durante la Guerra de Vietnam. Así, dice, el Departamento de Defensa estadounidense habría llegado a manipular relámpagos y huracanes a través de dos proyectos: el Skyfire (fuego del cielo) y el Stormfury (furia de la tormenta) en los que también se habría estado trabajando para producir efectos a gran escala a partir de pequeñas fuentes activadoras. Y, en efecto, es mas que posible que las afirmaciones de Begich no sean tan descabelladas como pudiera parecer al principio. No en vano, unos años antes, en 1958, el capitán T. Orville (consejero principal de la Casa Blanca y encargado de los estudios sobre cambio climático) admitió que el Departamento de Defensa estaba investigando “métodos para manipular las cargas de la Tierra y el cielo con la intención de producir cambios en el clima” por medio de un haz electrónico que ionizaría o desionizaría la atmósfera sobre una zona determinada. Después, en 1966, el profesor Gordon Mac Donald (miembro del comité científico del presidente) realizaría un comentario preocupante: “la clave de la guerra geofísica está en identificar la inestabilidad ambiental que, sumada a una pequeña cantidad de energía, liberaría cantidades ingentes de la misma “.

Y en su libro futurista “A menos que la paz llegue” Mac Donald incluiría un capítulo titulado “Como destrozar el medio ambiente”, en el que describe los usos de la manipulación climática, modificación del clima, desestabilización o derretimiento de los casquetes polares, técnicas para reducir el ozono, ingeniería de terremotos, control de las olas oceánicas y manipulación de las ondas cerebrales desde campos energéticos terrestres. Decía que este tipo de arma iba a ser desarrollada y una vez puesta en marcha, sería prácticamente imposible de ser detectada por sus víctimas. ¿Se estaría refiriendo ya al Proyecto HAARP?. Científicos contra el Haarp El gran peligro del proyecto HAARP es que se desconocen las consecuencias que supondría enviar tanto energía hacia la ionosfera. La doctora estadounidense Elizabeth Rauscher afirma que el HAARP pretende “bombear” cantidades ingentes de energía hacia una configuración molecular sumamente delicada que compone las capas de lo que llamamos ionosfera, y advierte de la vulnerabilidad de estas capas a las reacciones catalíticas, ya que un cambio pequeño podría desencadenar uno mucho mayor y de consecuencias desconocidas. Rauscher describe la ionosfera como una burbuja de jabón que rodea a la atmósfera de la Tierra con movimientos espirales en su superficie. Si se hace un agujero lo suficientemente grande, dice, podría “reventar” dejándonos sin el escudo protector contra los rayos cósmicos.

Por su parte, Bárbara Zickhur, miembro de la Liga anti-HAARP, compara a los científicos y militares que están detrás del proyecto con “niños que juegan con un palo afilado tratando de despertar a un oso dormido”, solo para ver que podría pasar… Otro investigador, Paul Schaefer, de Kansas City, ingeniero electrónico y constructor de armas nucleares habla en el libro “Los ángeles no tocan esta arpa” de los desequilibrios provocados durante la era industrial y atómica, especialmente aquellos causados por la irradiación a la atmósfera de gran cantidad de partículas diminutas de alta velocidad. Schaefer sostiene que la velocidad antinatural del movimiento de partículas de alta energía en la atmósfera y las bandas de radiación que rodean a la Tierra son la causa de los trastornos del clima. Según el modelo propuesto por este científico, mediante los terremotos y la actividad volcánica desaforada, la Tierra estaría descargando su calor acumulado aliviando su presión y tratando de recuperar el equilibrio perdido. Schaefer es terminante al afirmar que, si se quiere preservar al planeta, debe cesar la producción de partículas inestables que lo están enfermando. Habría que empezar, asegura, por cerrar todas las centrales nucleares del mundo y terminar con todas las pruebas atómicas, las guerras atómicas y cualquier iniciativa relacionada con la llamada “Guerra De Las Galaxias”. Además, por supuesto, de no poner en marcha el controvertido proyecto HAARP. Por todo ello, los autores de “Los ángeles no tocan esta arpa” lideran una campaña para salvaguardar la ionosfera.

Además, pretenden exigir la transparencia de los secretos militares y protestar contra todo tipo de experimento que atente directamente contra la supervivencia de la humanidad. El importante debate sobre el calentamiento global bajo los auspicios de la O.N.U. no da más que una visión parcial del cambio climático. Fuera de los impactos devastadores de las emisiones de gases de efecto invernadero sobre la capa de ozono, el clima del mundo puede ahora ser modificado como parte de una nueva generación de sofisticadas “armas no letales.” Tanto los estadounidenses como los rusos han desarrollado la capacidad de manipular el clima del mundo. La evidencia científica reciente sugiere que el HAARP está en funcionamiento y que tiene la capacidad potencial de desencadenar inundaciones, sequías, huracanes y terremotos.

Desde un punto de vista militar, HAARP es un arma de destrucción masiva. Potencialmente, constituye un instrumento de conquista capaz de desestabilizar selectivamente los sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras. Armas de Nuevo Orden mundial (NWO) El Proyecto HAARP forma parte del arsenal de armas del Nuevo Orden Mundial bajo la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI). Desde puntos de comando militar en los EE.UU., se podría potencialmente desestabilizar economías nacionales completas a través de manipulaciones climáticas. Lo que es más importante, esto puede ser implementado sin que el enemigo tenga conocimiento de ello, a un costo mínimo y sin comprometer a personal o equipo militar como ocurre en una guerra convencional. Muchas personas no comprenden como HAARP está subvencionado y promovido por el ejército. ¿Acaso no sería esta una arma biológica insuperable capaz de producir temporales o sequías sobre diversos territorios elegidos? El uso de HAARP (si fuera aplicado) podría tener impactos potencialmente devastadores en el clima del mundo. Respondiendo a los intereses económicos y estratégicos de los EE.UU., podría ser utilizado para modificar selectivamente el clima en diferentes partes del mundo, lo que resultaría en la desestabilización de sistemas agrícolas y ecológicos. También vale la pena señalar que el Departamento de Defensa de los EE.UU. ha destinado recursos substanciales al desarrollo de sistemas de inteligencia y monitoreo de los cambios climáticos. La NASA y la Agencia de Imaginería y de Mapas del Departamento de Defensa (NIMA, su sigla en inglés) trabajan en “imaginería para estudios de inundaciones, erosión, peligros de deslizamientos de tierras, terremotos, zonas ecológicas, pronósticos del tiempo, y cambios climáticos” con información transmitida por satélites. En funcionamiento Aunque no hay evidencia concreta de que HAARP haya sido utilizado, las conclusiones científicas sugieren que está en condiciones de pleno funcionamiento en la actualidad. Lo que significa que HAARP podría ser utilizado potencialmente por los militares de los EE.UU. para modificar selectivamente el clima de una “nación inamistosa” o de un “estado delincuente” a fin de desestabilizar su economía nacional. Los sistemas agrícolas tanto en los países desarrollados como en vía de desarrollo ya están en crisis como resultado de las políticas del Nuevo Orden Mundial que incluyen la desregulación de los mercados y el dumping de las materias primas. Se ha documentado ampliamente que la “medicina económica” impuesta al Tercer Mundo y a los países del antiguo bloque soviético por el FMI y el Banco Mundial, ha contribuído en gran parte a la desestabilización de la agricultura nacional.

A su vez, las provisiones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) han apoyado los intereses del puñado de conglomerados agro-biotécnicos occidentales en su intención de imponer semillas genéticamente modificadas (GMO) a los agricultores en todo el mundo. Es importante comprender el lazo entre los procesos económicos, estratégicos y militares del Nuevo Orden Mundial. En este contexto, las manipulaciones climáticas bajo el programa HAARP (accidentales o deliberadas) exacerbarían inevitablemente estos cambios al debilitar a las economías nacionales, destruyendo la infraestructura y provocando potencialmente la bancarrota de los agricultores en vastas áreas. Sin duda los gobiernos nacionales y las Naciones Unidas deberían considerar las posibles consecuencias del Proyecto HAARP y de otras “armas no-letales” sobre el cambio del clima que pueden llevar a la extinción de cierta parte de la humanidad.

Fuente: http://trinityatierra.wordpress.com